Cuando una empresa necesita instalarse en México, una de las primeras decisiones inmobiliarias suele parecer muy sencilla:
¿Rentamos una nave industrial existente o desarrollamos un proyecto Built-to-Suit?
La respuesta, sin embargo, depende mucho más de la operación que del inmueble.
Una nave disponible puede representar rapidez y flexibilidad. Un proyecto Built-to-Suit puede ofrecer personalización y una mejor alineación con las necesidades de largo plazo.
El punto importante es entender que no existe una solución universalmente mejor.
La solución correcta depende del tipo de operación, horizonte de inversión, ubicación, infraestructura requerida, crecimiento esperado y costo total de ocupación.
¿Qué es una nave industrial existente?
Es un inmueble que ya fue construido y que puede ser ocupado por una empresa, generalmente mediante un contrato de arrendamiento o adquisición.
Su principal ventaja es evidente:
el edificio ya existe.
Esto puede reducir el tiempo necesario para iniciar operaciones, especialmente cuando la nave cuenta con las características necesarias.
Sin embargo, una nave existente fue diseñada para un proyecto anterior.
Por eso, antes de decidir, es importante revisar qué tan bien coincide con la operación actual.
¿Qué es un proyecto Built-to-Suit?
Un proyecto Built-to-Suit, o BTS, se desarrolla específicamente de acuerdo con los requerimientos de una empresa.
En lugar de adaptar la operación al inmueble, el proceso busca hacer lo contrario:
diseñar la infraestructura alrededor de la operación.
Esto puede incluir:
- ubicación;
- superficie;
- layout;
- altura;
- patios;
- andenes;
- oficinas;
- energía;
- instalaciones especiales;
- expansión futura.
MARFA BTS plantea precisamente un modelo integral que abarca localización, gestión, construcción e integración del proyecto.
¿Cuándo puede convenir una nave existente?
Una nave industrial existente puede ser una excelente alternativa cuando:
- el inmueble cumple con las especificaciones;
- la ubicación es estratégica;
- el espacio es suficiente;
- la empresa necesita iniciar operaciones rápidamente;
- las adecuaciones son menores;
- el horizonte de ocupación no justifica un desarrollo especializado.
Por ejemplo, una empresa de distribución con requerimientos estándar puede encontrar una nave perfectamente funcional.
En ese caso, desarrollar desde cero podría añadir tiempo y complejidad innecesarios.
¿Cuándo puede convenir un Built-to-Suit?
BTS comienza a ser especialmente interesante cuando las necesidades son específicas.
Por ejemplo:
- procesos de manufactura especializados;
- automatización;
- altos requerimientos de energía;
- grandes patios;
- necesidades particulares de almacenamiento;
- expansión prevista;
- ubicación determinada;
- instalaciones especiales;
- operación de largo plazo.
También puede tener sentido cuando el costo de modificar una nave existente se acerca al costo de desarrollar una solución desde cero.
Disponibilidad no significa adecuación
El mercado industrial ofrece cada vez más opciones en determinados corredores, pero encontrar espacio disponible no significa necesariamente encontrar el inmueble correcto.
Una nave puede tener el tamaño adecuado y aun así no contar con:
- suficiente energía;
- patios suficientes;
- accesos adecuados;
- altura requerida;
- distribución compatible;
- posibilidad de expansión;
- ubicación óptima.
Por eso, la decisión debe comenzar con una pregunta diferente:
¿Qué necesita nuestra operación?
La matriz correcta para comparar alternativas
Tiempo
Nave existente: generalmente tiene ventaja.
BTS: requiere planeación, diseño, permisos y construcción.
Personalización
Nave existente: limitada por la estructura disponible.
BTS: puede diseñarse alrededor de los procesos.
Ubicación
Nave existente: depende de la oferta disponible.
BTS: permite seleccionar la ubicación de acuerdo con la estrategia.
Expansión
Nave existente: depende del terreno y configuración.
BTS: puede contemplarse desde el diseño inicial.
Infraestructura
Nave existente: debe verificarse la capacidad instalada.
BTS: se diseña conforme a las necesidades del proyecto.
Horizonte
Nave existente: puede ser conveniente para operaciones de corto o mediano plazo.
BTS: suele tener mayor sentido cuando existe una visión de largo plazo.
El costo que muchas empresas olvidan
Comparar solamente la renta mensual puede llevar a una conclusión equivocada.
Una nave barata puede requerir:
- modificaciones;
- instalaciones adicionales;
- refuerzo estructural;
- ampliaciones;
- cambios de layout;
- nueva infraestructura eléctrica;
- adecuaciones de seguridad;
- trabajos en patios y andenes.
Todos estos elementos forman parte del costo real de ocupación.
Por eso conviene analizar el TCO, o Total Cost of Occupancy.
La pregunta es:
¿Cuánto me cuesta realmente poner mi operación en marcha y mantenerla funcionando en este inmueble?
El costo de oportunidad también cuenta
Imagine una empresa que necesita seis meses para adaptar una nave.
Durante esos seis meses puede estar:
- pagando renta;
- trasladando inventario;
- operando parcialmente;
- retrasando una nueva línea;
- esperando la instalación de equipos.
Ese tiempo también tiene un costo.
En proyectos industriales, el tiempo puede convertirse en dinero.
BTS no significa necesariamente «construir más caro»
El objetivo de BTS no debe ser construir el edificio más sofisticado.
Debe ser construir el edificio adecuado.
Un buen proyecto puede eliminar espacios que no aportan valor, mejorar flujos, reducir recorridos internos y diseñar áreas exactamente de acuerdo con el proceso.
El valor está en la alineación.
¿Qué debe evaluar una empresa antes de decidir?
Antes de comparar inmuebles, recomendamos definir al menos estas variables:
- Superficie necesaria.
- Altura libre.
- Número de andenes.
- Patio de maniobras.
- Demanda energética.
- Consumo de agua.
- Procesos productivos.
- Automatización.
- Número de empleados.
- Necesidad de expansión.
- Ubicación de clientes y proveedores.
- Horizonte de ocupación.
Con esta información se puede comparar una nave existente contra un BTS de manera mucho más objetiva.
La pregunta final no es «¿rentar o construir?»
La pregunta correcta es:
¿Qué solución ofrece el mejor equilibrio entre tiempo, costo, operación, riesgo y crecimiento?
En algunos casos será una nave existente.
En otros, será un proyecto Built-to-Suit.
La decisión inteligente consiste en conocer las dos alternativas antes de comprometer la inversión.
Una nave debe servir al negocio, no al revés
La infraestructura industrial es una herramienta para operar.
Cuando el inmueble se adapta correctamente a la operación, la empresa puede aprovechar mejor el espacio, organizar sus procesos y planear el crecimiento.
Ese es uno de los principales objetivos de un proyecto Built-to-Suit.
¿Está comparando alternativas?
MARFA BTS puede acompañar el proceso desde la identificación de la ubicación hasta la integración y entrega del proyecto, considerando las necesidades operativas, legales y financieras del cliente.
Cuéntenos qué necesita su operación y evaluemos juntos qué alternativa tiene mayor sentido.
